El dolor abdominal es muy frecuente y, en muchas ocasiones, se debe a problemas leves y transitorios. Sin embargo, hay dolores que pueden ser la primera señal de una enfermedad que necesita tratamiento urgente.
Una apendicitis, una inflamación de la vesícula, una obstrucción intestinal, una perforación digestiva o determinadas infecciones abdominales pueden comenzar simplemente como un dolor que va aumentando con las horas.
Conviene solicitar una valoración médica urgente cuando el dolor es muy intenso, aparece de forma brusca, empeora progresivamente o no mejora, especialmente si se acompaña de fiebre, vómitos persistentes, abdomen muy hinchado o duro, incapacidad para expulsar gases o deposiciones, sangre en las heces o sensación de mareo o desmayo.
También es importante prestar atención a la localización y evolución. Por ejemplo, un dolor que comienza alrededor del ombligo y posteriormente se desplaza hacia la parte inferior derecha del abdomen puede ser compatible con una apendicitis, mientras que un dolor intenso en la parte superior derecha después de comer puede relacionarse con la vesícula biliar.
Los síntomas no siempre son típicos, especialmente en personas mayores, embarazadas o pacientes con determinadas enfermedades, por lo que no conviene esperar a que el dolor sea insoportable para consultar.
En cirugía de urgencias, el tiempo puede ser determinante. Ante un dolor abdominal intenso o acompañado de señales de alarma, una valoración precoz permite descartar complicaciones y comenzar el tratamiento cuanto antes.