Dolor, sangrado, picor o aparición de un bulto en la región anal son síntomas muy frecuentes.
Sin embargo, no todos estos problemas son hemorroides.
La fisura anal, las hemorroides y la fístula anal son enfermedades diferentes y también requieren tratamientos distintos.
¿Qué son las hemorroides?
Las hemorroides son estructuras vasculares normales del canal anal que pueden aumentar de tamaño y producir síntomas.
Cuando se vuelven sintomáticas pueden provocar:
- Sangrado rojo brillante.
- Picor o irritación.
- Prolapso o salida de tejido al defecar.
- Sensación de bulto.
- Dolor, especialmente si aparece una trombosis hemorroidal.
En muchos casos pueden tratarse mediante medidas dietéticas, higiene adecuada, tratamiento farmacológico o procedimientos poco invasivos.
¿Qué es una fisura anal?
La fisura es una pequeña herida o desgarro en la piel del canal anal.
El síntoma característico es un dolor muy intenso durante o después de la defecación, que puede persistir durante minutos o incluso horas.
También puede aparecer una pequeña cantidad de sangre roja.
El estreñimiento y el paso de heces duras son causas frecuentes.
Muchas fisuras mejoran con tratamiento médico, aunque las fisuras crónicas pueden necesitar procedimientos específicos o cirugía.
¿Qué es una fístula anal?
Una fístula es una comunicación anormal entre el interior del canal anal y la piel próxima al ano.
Suele aparecer como consecuencia de una infección previa de una glándula anal y puede estar relacionada con la formación de un absceso.
Puede provocar:
- Supuración persistente o intermitente.
- Inflamación.
- Dolor.
- Aparición repetida de abscesos.
- Una pequeña abertura junto al ano.
A diferencia de otros problemas proctológicos, muchas fístulas requieren tratamiento quirúrgico para conseguir su curación.
¿Cómo saber cuál de las tres tengo?
Los síntomas pueden superponerse, por lo que no siempre es posible establecer el diagnóstico sin una exploración.
Por ejemplo, el sangrado puede aparecer tanto en hemorroides como en fisuras, mientras que el dolor puede producirse en las tres patologías.
La exploración proctológica permite identificar la causa y decidir si son necesarias pruebas adicionales.
¿Cuándo pueden necesitar cirugía?
En las hemorroides, la cirugía puede plantearse cuando los síntomas son importantes, existe prolapso avanzado o han fracasado otros tratamientos.
En la fisura anal, puede valorarse tratamiento quirúrgico cuando se convierte en crónica y no responde al tratamiento conservador.
En las fístulas, la cirugía es con frecuencia el tratamiento definitivo, aunque la técnica depende del trayecto de la fístula y de su relación con los músculos del esfínter.
No atribuyas siempre el sangrado a las hemorroides
Aunque las hemorroides son una causa muy frecuente de sangrado anal, existen otras enfermedades que también pueden provocarlo.
Por eso, un sangrado persistente, cambios en el ritmo intestinal, pérdida de peso inexplicada o antecedentes familiares de cáncer colorrectal deben ser valorados correctamente.
Un diagnóstico preciso evita tratamientos incorrectos
Los síntomas proctológicos son frecuentes y muchas personas retrasan la consulta por vergüenza o por pensar que el problema desaparecerá solo.
Una valoración por Cirugía General y Proctología permite diferenciar correctamente entre hemorroides, fisura, fístula y otras enfermedades, y elegir el tratamiento más adecuado en cada caso.