Hernias abdominales: cuándo conviene operarlas y qué riesgos tiene esperar

Las hernias abdominales pueden aumentar de tamaño, producir dolor o complicarse. Te explicamos cuándo consultar al cirujano y qué riesgos tiene retrasar el tratamiento.

Introducción

Una hernia abdominal aparece cuando una parte del contenido del abdomen empuja a través de una zona débil de la pared abdominal. El paciente suele notar un bulto que aumenta al hacer esfuerzos, toser, levantar peso o permanecer mucho tiempo de pie.

En muchos casos, la hernia puede reducirse al tumbarse o al presionarla suavemente. Sin embargo, aunque al principio no duela, una hernia no suele desaparecer por sí sola. Con el tiempo puede crecer, molestar más o complicarse.

Las sociedades quirúrgicas europeas y americanas recomiendan valorar el tratamiento de las hernias sintomáticas, especialmente cuando producen dolor, limitación o aumento progresivo de tamaño. En el caso de hernias umbilicales y epigástricas sintomáticas, las guías europeas y americanas recomiendan reparación quirúrgica, habitualmente con malla en determinados casos.

Tipos frecuentes de hernias abdominales

Hernia inguinal

Es una de las más habituales. Aparece en la ingle y puede manifestarse como un bulto que aumenta al caminar, hacer ejercicio o cargar peso. Es más frecuente en hombres, aunque también puede aparecer en mujeres.

Hernia umbilical

Se localiza en el ombligo. Puede aparecer tras embarazos, aumento de peso, esfuerzos repetidos o debilidad de la pared abdominal.

Hernia epigástrica

Aparece en la línea media del abdomen, entre el ombligo y el tórax. A veces es pequeña, pero puede causar molestias al hacer esfuerzos.

Eventración

Es una hernia que aparece sobre una cicatriz quirúrgica previa. Puede producirse meses o años después de una operación abdominal.

Síntomas habituales

Los síntomas más frecuentes son:

  • Bulto visible o palpable en abdomen, ombligo o ingle.
  • Aumento del bulto al toser o hacer esfuerzo.
  • Molestia, presión o dolor local.
  • Sensación de tirantez.
  • Dificultad para realizar ejercicio o levantar peso.
  • Crecimiento progresivo del bulto.
  • En algunos casos, náuseas o molestias digestivas.

No todas las hernias duelen. Algunas solo se notan como un abultamiento, pero eso no significa que no deban valorarse.

¿Qué riesgos tiene esperar?

En hernias pequeñas y con pocos síntomas, el cirujano puede plantear vigilancia en casos seleccionados. De hecho, en hombres con hernias inguinales mínimamente sintomáticas o asintomáticas, la vigilancia puede ser una opción aceptada según guías de la European Hernia Society.

Sin embargo, esperar no siempre es la mejor opción. Una hernia puede:

  • Aumentar de tamaño.
  • Producir más dolor.
  • Limitar la actividad física.
  • Dificultar una cirugía futura.
  • Quedar atrapada y no poder reducirse.
  • Complicarse con estrangulación.

La complicación más importante es la hernia estrangulada, que ocurre cuando el contenido de la hernia queda atrapado y pierde riego sanguíneo. En ese caso, puede ser necesaria una cirugía urgente. Las guías europeas señalan que una hernia inguinal estrangulada, con síntomas de estrangulación o de obstrucción intestinal, debe operarse de forma urgente.

Señales de alarma

Debe acudirse a urgencias si aparece:

  • Dolor intenso y repentino en la hernia.
  • Bulto duro que no se puede reducir.
  • Enrojecimiento o cambio de color de la piel.
  • Náuseas o vómitos.
  • Fiebre.
  • Abdomen distendido.
  • Imposibilidad para expulsar gases o heces.
  • Mal estado general.

Estos síntomas pueden indicar una complicación y no conviene esperar.

¿Cuándo conviene operar una hernia?

La cirugía suele recomendarse cuando la hernia:

  • Produce dolor o molestias.
  • Ha aumentado de tamaño.
  • Limita la vida diaria.
  • Afecta al trabajo o al deporte.
  • Tiene riesgo de complicación.
  • Es una eventración sobre una cicatriz previa.
  • Produce preocupación o incomodidad importante en el paciente.

La decisión debe individualizarse. No es lo mismo una hernia pequeña sin síntomas que una hernia grande, dolorosa o de crecimiento rápido.

¿Cómo es la cirugía?

La cirugía consiste en reparar el defecto de la pared abdominal. En muchos casos se utiliza una malla quirúrgica para reforzar la zona y disminuir el riesgo de que la hernia vuelva a aparecer.

Según el tipo de hernia, tamaño, localización y características del paciente, puede realizarse mediante cirugía abierta o por técnicas mínimamente invasivas.

Recuperación

La recuperación depende del tipo de hernia y de la técnica utilizada. En general, el paciente debe evitar esfuerzos importantes durante las primeras semanas, seguir las indicaciones médicas y reincorporarse progresivamente a su actividad habitual.

Una hernia abdominal no debe ignorarse. Aunque algunas pueden vigilarse, otras necesitan cirugía para evitar dolor, crecimiento o complicaciones. La valoración por un cirujano permite decidir el mejor momento para operar y elegir la técnica más adecuada.Si nota un bulto en el abdomen, ombligo o ingle, o si una hernia le produce molestias, puede pedir cita en el teléfono 952 14 11 33.