Tipos de hernias abdominales según su localización

Las hernias abdominales aparecen cuando una parte del contenido del abdomen, como grasa o intestino, sale a través de un punto débil de la pared abdominal. Ese defecto puede notarse como un bulto que aumenta al hacer esfuerzo, toser, levantar peso o permanecer de pie durante mucho tiempo.

Aunque muchas hernias pueden parecer inicialmente pequeñas o poco molestas, es importante valorarlas de forma adecuada, porque algunas pueden crecer, producir dolor o complicarse.

¿Por qué aparecen las hernias?

Las hernias se producen por una combinación de debilidad de la pared abdominal y aumento de la presión dentro del abdomen. Esta presión puede incrementarse con el sobrepeso, el embarazo, los esfuerzos físicos repetidos, la tos crónica, el estreñimiento, el envejecimiento o cirugías previas.

Según la zona donde aparecen, las hernias reciben distintos nombres.

Hernia inguinal

La hernia inguinal aparece como una protrusión o bulto en la ingle. En algunos casos, puede descender hacia el escroto.

Es el tipo de hernia más frecuente y afecta mucho más a los hombres que a las mujeres. La diferencia es muy marcada, con una proporción aproximada de 12 hombres por cada mujer. En los varones, su frecuencia aumenta con la edad; en las mujeres, a partir de los 40 años suele mantenerse más estable.

Puede aparecer por primera vez o presentarse en una zona ya operada. Cuando surge de nuevo tras una cirugía previa, hablamos de hernia inguinal recidivada o reproducida.

Hernia crural

La hernia crural, también llamada femoral, se localiza en la ingle, pero por debajo del pliegue inguinal. Suele ser más pequeña que la hernia inguinal, de consistencia más dura y con tendencia a producir más dolor.

Este tipo de hernia es más frecuente en mujeres. Además, por su localización y por el tamaño habitualmente estrecho del orificio herniario, puede tener mayor riesgo de complicación, por lo que conviene valorarla sin demora.

Hernia umbilical

La hernia umbilical aparece en el ombligo. Es muy frecuente y suele manifestarse como un bulto que puede aumentar al hacer esfuerzo o al ponerse de pie.

En adultos, se relaciona con frecuencia con el aumento de peso, los embarazos, la distensión abdominal o situaciones que incrementan la presión dentro del abdomen.

Aunque algunas hernias umbilicales son pequeñas y poco sintomáticas, pueden crecer con el tiempo o causar molestias, por lo que deben ser evaluadas por un cirujano.

Hernia epigástrica

La hernia epigástrica aparece por encima del ombligo, en la línea media del abdomen. Al igual que la hernia umbilical, suele relacionarse con debilidad de la pared abdominal y aumento de la presión interna, especialmente en pacientes con sobrepeso o antecedentes de esfuerzo físico mantenido.

Puede contener grasa del interior del abdomen y, en algunos casos, producir dolor localizado, sensación de tirantez o un pequeño bulto palpable.

Hernia de Spiegel

La hernia de Spiegel es menos frecuente y aparece a través de un defecto en la línea semilunar, una zona lateral de la pared abdominal. La mayoría se localizan por debajo del nivel del ombligo y ligeramente hacia un lado.

El orificio herniario suele ser pequeño, habitualmente de entre 1 y 3 centímetros, pero su contenido puede ser grasa abdominal o incluso intestino. Precisamente por tener un orificio estrecho, puede ser una hernia difícil de diagnosticar y con riesgo de atrapamiento.

En ocasiones no se aprecia un gran bulto externo, por lo que puede confundirse con otras causas de dolor abdominal localizado.

Cuándo consultar

Debe consultarse cuando aparece un bulto en la ingle, ombligo o abdomen, especialmente si aumenta con el esfuerzo o desaparece al tumbarse.

También hay que acudir con urgencia si la hernia se vuelve dolorosa, dura, no se puede reducir, cambia de color la piel, aparece fiebre, vómitos, distensión abdominal o imposibilidad para expulsar gases o heces. Estos signos pueden indicar una complicación como incarceración o estrangulación.

Tratamiento

El tratamiento definitivo de una hernia es quirúrgico. La indicación depende del tipo de hernia, su tamaño, los síntomas, el riesgo de complicación y la situación clínica del paciente.

La reparación puede realizarse mediante cirugía abierta o por abordaje mínimamente invasivo, según el caso. En muchas intervenciones se coloca una malla para reforzar la pared abdominal y reducir el riesgo de recidiva.

No todas las hernias son iguales. Una hernia inguinal, crural, umbilical, epigástrica o de Spiegel tienen localizaciones, características y riesgos diferentes.

Por eso, ante cualquier bulto en la pared abdominal o en la ingle, lo recomendable es una valoración quirúrgica. Un diagnóstico correcto permite decidir el mejor momento y la técnica más adecuada para reparar la hernia con seguridad.